Desayuno con diamantes

Hacía más de un mes que lo tenía todo planeado, no podía fallar nada. Esa noche no había podido dormir a causa de los nervios así que sobre las 5.30 de la madrugada se fue a prepararlo todo. Junto a su vieja y ruidosa radio hizo magdalenas de limón y canela, exprimió una docena de naranjas, continuó con la receta de bagels de queso y acabó haciendo el café, mucho café para mantenerlos despiertos. Acomodó todo el desayuno en una bandeja de madera especial para la ocasión y se sacó del bolsillo del pijama una cajita de terciopelo rojo con unas letras doradas que ponía “Cartier”. Llevaba años ahorrando para jubilar a su Citroën Saxo del 95, pero la ocasión merecía apretarse el cinturón y si su “saxito” no aguantaba mucho más tendría que echar mano del autobús. Porque valdría la pena ver la cara de felicidad de Anita. La había imaginado saltando en la cama, besándolo con locura, llorando de emoción, gritando un “¡¡¡SI!!!” ensordecedor… Anita era una caja de sorpresas, por ese motivo estaba dispuesto a pasar el resto de su vida junto a ella. Dejó la bandeja a un lado de la inmaculada cama, besó con ternura e impaciencia la frente de su futura prometida y le susurró con voz melosa y un tanto histérica “Buenos días, princesa”. Anita abrió unos ojos soñolientos, dijo “buenos días” entre bostezos y se fijó ante el despliegue que había hecho Toni. Pero su atención se posó en una pequeña caja que había al lado de las magdalenas. “No. Madre mía. No puede ser…” pensó Ana llevándose las manos a la cabeza. Su chico cogió la carísima cajita, se arrodilló al lado de la cama y le tendió una alianza de platino con un solitario diamante que hipnotizaría a cualquiera. Y no dijo nada, esperaba la reacción de  Anita pero pasaban los segundos y no veía nada de lo imaginado. “¡¡Dios mío Toni!! Te has gastado un dineral y yo… ¿Esto está pasando de verdad? Toni, yo… Hace un par de meses que estoy viendo a otra persona, que me hace feliz como éramos antes nosotros. ¡¡Sí!! Soy una cobarde por no haberlo dicho antes, pero ¿Cómo se dice “no te quiero”? Lo siento” pensó Ana al borde de las lágrimas. Se deshizo de las sábanas, le dio un triste beso en la frente a Toni y se fue al baño. Lo último que escuchó antes de cerrar la puerta fue el tintineo del anillo al chocar contra el suelo.

fotografía: tumblr.es / Texto: infinity hope©
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15 pensamientos en “Desayuno con diamantes

  1. Un saludo desde Almería.
    Si me permites una sugerencia porque no quitas la verificación de comentarios son las letras esas raras que hay que escribir para poder dejarte un comentario y la mayoría de ocasiones no se entienden.

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  2. Hecho 🙂 Mil gracias por la sugerencia porque me da tirria a mi también la verificación y no tenía ni idea de que lo tenía puesto jajaja
    ¡¡Besos!!

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  3. Pobre Toni…. La verdad es que da mucha pena romper las ilusiones de alguien, pero…. Llegado el momento, hay que hacer de tripas corazón y seguir por el camino elegido (o el que te toque…)
    Besos mil.

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  4. aiiins q triste… pobre chico..! pero me ha encantado tu forma de escribir!Te sigo desde ya 🙂 y te invito a pasarte por mi modesto blog que apenas tiene tres mesecitos de vida, y asi intercambiamos un follow 🙂 ¿Que te parece? Hoy estreno una nueva sección a ver que tal les parece…Te espero! 🙂

    eLi XOXO

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