La primavera de mis recuerdos

Tengo guardadas en un cajón de madera todas las caricias que me regalaste, también algún que otro beso y la mitad del amor que nos dimos. Con el paso del tiempo no pude conservar toda nuestra dulce historia así que decidí seleccionar lo más bello y lo dejé madurar envuelto con lo más resistente que encontré: mi cariño. Al llegar la primavera dejaba todos esos recuerdos al sol, les permitía salir a borbotones para que fuesen libres un par de meses pero los pudiera retener cuando quisiera en ese mágico cajón. Había primaveras en que confundía un beso con sabor a canela o naranja, un “te extraño” a media o viva voz; O si eran dos o tres tulipanes los que dejabas en la entrada de la puerta el 13 de cada mes. “El día que te conocí comprendí que las casualidades nacen desde el centro de nuestro tambor. Solo hace falta paciencia y doble ración de deseo para que se cueza una buena casualidad” me dijiste una mañana mirando la lluvia desde la sala de espera del médico. “Qué bonito cielo, pero ¿Tambor? ¿El centro de nuestro tambor?” pregunté extrañada. Me reía con esas expresiones tan ilógicas y lunáticas tuyas pero era imposible que dijeras algo sin una pizca de cordura; contigo hasta la locura más imprevista tenía un “porque” reservado. Me cogiste la mano y la apretaste contra tu corazón que hacía “pom-pom-pom” tan deprisa, tan intermitente, tan ensordecedor…Era como la competición de dos baquetas enfadadas por decidir cuál era la más rápida. Después de ese día empezaron una serie de rituales médicos muy fatigosos y realmente caros, pero tú y tus ojos ya sabíais que sucedería eso. Tu tambor no estaba en su mejor momento y decidiste dar rienda suelta a las inestables baquetas junto a tus ideas más disparatadas. En el cajón asomaba el ticket de un impresionante teatro de París para ver “La vie en Rose” donde recuerdo llorar y reír sobre tus hombros, una invitación más que consumida para dos en “Dicken’s Inn” y mapas kilométricos de Suecia e Italia donde marcaste todos y cada uno de los lugares que visitamos.

Este año la primavera parecía más corta, llegaría a su fin ya mismo, por eso me despido hasta el próximo redoble de tambores florales. Volveré a recordarte, a quererte, a extrañarte, a sentirte, a pensarte… Pero de momento disfrutaré de las tres estaciones que me quedan para vivirnos en presente.
 

fotografía: weheartit.com / texto: infinity hope©
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15 pensamientos en “La primavera de mis recuerdos

  1. MADRE MÍA… ME HE QUEDADO SIN PALABRAS…
    Que bonito escribes amiga; creo que ya lo dije, pero lo vuelvo a repetir.
    TU SENTIMIENTO LLEGA, es decir traspasa muros, fronteras, y las más altas murallas del corazón.
    FELICIDADES!!! :)))

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  2. Yo creo que ya te lo he dicho mil veces, pero te lo vuelvo a decir, un ratito estupendo el que me has tenido entretenido leyendo tu relato……ademas acompañas tus relatos con unas fotos preciosas….hasta tu próxima entrada….
    Besos
    Miguel
    lareposteriademiguel.com

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  3. ¿Cómo lo haces? ¿Cómo te metes en cada uno de mis sentimientos escondidos, ahogados por el polvo y el silencio de los años? Yo no sé si es que me has pillado la medida, soy mas tontorrona de lo normal o tienes poderes paranormales. Pero cada uno de tus micro-relatos me transporta a alguna vivencia pasada, dolorosa o bonita, dependiendo del grado de inspiración que te gastes (y me gaste) ese día.
    Chapó killa, me matas…..

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