De andar por casa

Me encantan los números pares; el sur de mi país; la comida y el amor a fuego lento; andar descalza; las sonrisas verdaderas; las cenas que se convierten en desayunos; los hoyuelos risueños; el olor a mar de los puertos; los besos dados con el corazón; las prisas placenteras por los nuevos comienzos; los abrazos inesperados; los nervios de una primera cita; el color púrpura; las baladas de Michael Bublé; los ojos enamorados; la mezcla de vino blanco y luna llena; las amistades inexplicables; los martes en general y sus noches en particular; los ataques de risa sin control; los atardeceres cerca del mar; los cafés con mucha leche y poca compañía; las flores blancas; las cartas de despedida que huelen a un “hasta pronto”.

Me suelen intrigar las personas nacidas bajo las influencias de Piscis. Aborrezco a los Leo y Géminis. También a la gente que habla sin decir nada. Me hubiera gustado tener pecas sobre la nariz y unos enormes ojos verdes, en cambio, nací con 7 lunares en el brazo derecho que forman una especie de constelación especial; será que me gusta y desconozco la astronomía a partes iguales. Miro para otro lado cuando oigo hablar de política y pimientos; y berenjenas; no los soporto. No uso colonia; pero me dejaría guiar por unos toques de jazmín. Los tobillos son mi debilidad, sobretodo en verano, me vuelven loca. Desde pequeña, siempre he soñado con volar, con saltar de azotea en azotea durante días y días. Supongo que por eso siento curiosidad por ellas. Sí, me gustan las azoteas; cuanto más pequeñas y altas mejor. Nunca me acuerdo de la diferencia entre los truenos y los relámpagos; aunque ninguno de los dos me entusiasman. No creo en la suerte ni el azar; y tampoco en las casualidades. Pero si creo en las oportunidades del destino y como te aproveches de ellas. Y en la valentía del ser humano. Y en la bondad. Y ¿porqué no? Creo ciegamente en las personas buenas. Aunque escaseen.

De andar por casa

No me gusta el cava ni el champagne pero nunca pierdo la oportunidad de alzar una copa y brindar. Brindar por lo que valió la pena; y por lo que valdrá. Brindar por esa mano mágica e inocente que te guía; te acompaña; te enseña; y algunas veces te sostiene. Brindar por ese beso que te acaricia los labios y el alma en plena noche. Brindar por esa canción que te despierta hasta del coma más profundo. Si. Esa. Querría vivir en esa canción que habla de la existencia de las personas valientes. Se encuentran y consiguen lo imposible con nada y menos. Más menos que nada. O más nada que menos. Habla de él y de ella; un tío duro natal de un pueblo de interior. Y también de ella, una mujer con experiencia en desamores y baladas lentas. Comparten la misma afición por los libros de acción y thriller, por la pasta al pesto, por la belleza de la costa africana y por los besos debajo del nórdico. Y punto y final. A partir de ahí no comparten nada más, excepto la cama y la pasta de dientes. Ella es un completo caos; él, la perfección personificada. Pero es mi canción preferida, y volvería a brindar por ella una y otra, y otra, y otra vez. Me gusta. Me gusta que me guste. Estoy segura que a mucha gente también le gusta que me guste esta canción. Y también brindar.

Pero por encima de todas estas cosas y sentimientos, hay una que encabeza mi lista de preferencias. Una, que sin la cual, todo lo demás carecería de sentido: ser fiel a todas ellas.

De andar por casa

 


FOTOGRAFÍA: WEHEARTIT.COM / TEXTO: INFINITY HOPE©

 

 
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21 pensamientos en “De andar por casa

  1. Puffff Hope….. Como siempre estás que te sales!! Pa comerte toa!! Jajajaaaa.
    Me parece que tu lista de preferencias es afín a la mía ¿Sabes que siempre me gustaron las flores blancas, en especial el jazmín? ¿Y el aroma a sal del mar? Los cafés con leche, con muuuucha leche y poca compañía (¡¡Que delicia!!) Los atardeceres anaranjados, el silencio de la brisa campestre, las briznas de hierba mojadas por el rocío, las patatas chips ante una buena peli romántica de esas que lloras hasta que acabas la caja de pañuelos y dices con un hondo suspiro: “¡Hay que bien me lo he pasado!”…En fin, pequeños besos en la frente que te ofrece la vida. Y así continuaría hasta saturar de tanto empalago…Esto me recuerda que tengo que ir a comprar una bolsa de patatas frítas que esta noche tengo “plan”
    Saludos jefa.

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    • jajajaja Eres la mejor Lady! Que nos llamen empalagosas para mi es uno de esos piropos que guardar bajo llave. No sabes lo orgullosa que me siento de tener a lectoras-amigas como tu 😀
      Gracias florecilla silvestre
      Besotes mil!!!

      P.D: Espero que el plan saliera a las mil maravillas y comieras perdices jiji

      Le gusta a 1 persona

  2. Como he disfrutado el leer esta entrada, me encanto la sencillez y la fluidez, la honestidad que le metiste y como te mostraste tan transparente. Fue un gustazo encontrar tu blog, me ha fascinado.

    Felicidades

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  3. Qué bueno que te pasaras por mi blog, porque así he tenido la oportunidad de conocerte. Me encanta esta entrada, aunque eso de que aborreces a los Leo…siendo yo una leona…no sé como tomármelo 😉 Bromas aparte, me ha encantado y me encantará seguirte a partir de ahora. Un saludo!

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