Silencio y pasión

 

Nunca he sabido interpretar los silencios incómodos, esos que hacen cuestionarte el porqué y el cómo de dicho instante. Ni los cómodos. No he sido… Perdón. Mi cabeza siempre susurrando en pasado. No soy mujer que se pueda acallar fácilmente; ni de silencios mentales, mutismos personales ni bajo voz espiritual. Soy invariablemente ruidosa de propósitos e intenciones, dispuesta a gritar con la mirada y chillar con mis andares. De fachada ingenua, frágil, débil y torpe si, pero con la mente sedienta de libertad, con adoración por los ideales locuaces, las manos atareadas, dinámicas, llenas de rasguños de tanto batallar; admirando en secreto a las almas viajeras que traen consigo sus mejores recuerdos grabados en las retinas. De pensamientos maquiavélicos que emanaban tras una sonrisa, más a menudo de lo que me gustaba, manchando de canallismo los pocos silencios que tenía. Volviendo a hablar en pasado ¿verdad? Hay manías que mejor no entender.

Como la tremenda fijación que tenía, y si, esta vez he acertado en el tiempo y espacio exacto, por las historias de ternura narradas en primera persona del plural, situadas en cualquier espacio abierto y quimérico, ya fuera desierto, mar, cosmos, montaña, infierno o ciudad, daba exactamente lo mismo. El único requisito de la lista era, y no, no es, sino era, que perdurase para siempre. Siguiendo la turbulenta línea de mis razones, hubo un largo tiempo en que todas esas historias terminaban por contar lo mismo cambiando de personajes y corazones, de lugares y besos, de finales y caricias, de castillos y princesas.

Hasta ayer.

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O mejor dicho, hasta hoy.

Hoy, ya comprendo el silencio, el ruido y las necesarias pausas; hoy al fin, sé de donde vengo. Aunque últimamente siempre me pregunte que me acercó al alboroto y que me separó de mi. Un color. Un calor. Una simple letra termina por marcar la distancia apropiada entre dos corazones o la cercanía inevitable de dos esencias en busca de paz. ¿Lo ves? La misma paz, la quietud, la tranquilidad. Quizás vaya siendo hora de abandonarnos a ese murmullo inaudible, de no dejarnos la piel en cada palabra sonante, de ver la belleza tras unos labios sellados; a cal y canto. Quizás ya si. Quizás hoy si.

Eso era, en pasado, en mayúsculas y entre exclamaciones, lo que se escondía al final de la buhardilla durante tanto tiempo, en viejas cajas de cartón y sábanas amarillentas, sepultado entre emociones carcomidas e ilusiones raídas, resguardándose del polvo más fiero y vil jamás imaginado. Era más, es más, mucho más que silencio.

Es pasión.

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Fotografías: pinterest.COM / TEXTO: INFINITY HOPE©
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4 pensamientos en “Silencio y pasión

  1. Que preciosidad de narración!!
    Prefiero no pensar en mis silencios pues como decía mi madre,”esta niña cuando esta callada hay que tenerle miedo pues no inventa nada bueno”
    No es que no invente nada bueno es que veo de cerca la realidad mas oculta por el miedo.
    Me encanta como escribes, me encanta leerte, eres genial, no cambies nunca.
    Un beso muy fuerte
    https://pepavallejos.wordpress.com/

    Le gusta a 1 persona

    • Pero bueno… Se me pasó tu comentario!!
      Millones de gracias 🙂 La verdad es que Hope se pone tan y tan y tan contenta al ver que llega hasta lo mas hondo… Una que se va a dormir feliz!

      BESOTES!!

      Me gusta

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