La revolución de las mariposas

Había una vez, el revolucionario cuento de la libertad. Comenzaba bajo la frondosidad de un estómago y la raída luz de una laringe, habitado por una pequeña mariposa. Diminuta. Enfermiza. Frágil. Débil. Torpe. Pesarosa. De pensamientos ligeros y pestañas tupidas de espesor mañanero. Creada bajo tonos fresa, ámbar y canela, sin notas de dulzor por los relieves de las alas. Que a sus tres largos días de vida todavía no había visto el sol. Aunque se lo imaginaba a todas horas reinando cielos, mares y sobretodo, liderando batallas placenteras. Libre, cual especie exótica, feliz y desinhibida de indecencias en su habitad natural.

Y, como toda protagonista de cuentos, luchaba contra un mal, en éste caso, llamado Doña Apatía. Lejos de caer al yugo de su dramático mandato, batía las alas creando huracanes en apenas veinte milímetros cuadrados, y aunque se despeinara, se astillara y se enredara el ego encogido en una esquina, seguía con su empeño casi hilarante de sentir que era ella quien provocaba los despuntes del ambiente. Que eran sus débiles extremidades el causante y la causa del aire de la sala, del vendaval que transformaba decadencia en respiración agitada. En gemidos. En aspiraciones sonoras. En anomalías bellas. En salidas herméticamente abiertas.

f061760891909321f74601c329260dd7Y pasó otro lacónico día, con su aire de más y su luz de menos. Cuarta noche de luna llena. Buscando, buscando, buscando algo. Añorando, añorando, añorando lo nunca visto. Pero entre búsquedas y añoranzas, entre anhelos y clausuras, entre rabia y empeño, cerró los ojos para imaginar como sería la vida fuera, ahí, borracha de libertinaje, acompasada por otros corazones babeantes de adrenalina. Y ese ligero pensamiento fue la chispa que encendió la dinamita, la bandera monocromática que marcó la salida y la dirección correcta de su propia revolución.

De la revolución de la mariposa.

Se impulsó. Subió. Voló. Casi cejada por las ganas y el sol, emprendió un vuelo con rasgos de sentimientos ciegos, sordos, locos y prácticamente mudos, ahogados de recuerdos. Batía su esencia sin miedo dando la bienvenida al día, siguiendo la línea invisible entre dos mundos gemelos tan distintos como iguales. Bocanadas agitadas de aire entraban y salían de ella. Inhalando. Exhalando. Jugando con oxigeno voluminoso. Y con ello entendió que de nada servía la fuerza desmesurada de los huracanes contra la sencilla idea de libertad. Llevaba tanto evitando lo evitable que ya iba siendo hora de llegar ilesa a la meta para disfrutar.

¡Bendita revolución! Ya nunca más sería ella quien se quede a medio camino de un despertar.

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FOTOGRAFÍAS: TUMBRL.COM / TEXTO: INFINITY HOPE©
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3 pensamientos en “La revolución de las mariposas

    • Muchísimas gracias Eila 😀
      Soy feliz al leer estos palabras de aliento. Me gustaría pasar más tiempo por aquí, dedicar más minutos y pensamientos a todas las bonitas personas que estáis por aquí incondicionalmente pero me es imposible. Mucha luz para ti.
      Y gracias de nuevo por ser y estar

      Abrazos

      Le gusta a 1 persona

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