Azul marino casi tú

Nada. Nada todo lo que puedas. Nada. Sigue y nada. Nada. Nada sobre eso que llaman mar y es azul.

Si. Lo hice. Se me empapó la garganta y una manta de algas me trepó desde el pelo hasta las caderas. Desde entonces ahí habitan. Ya se han hecho sus dueñas.
Flotando, ya me quité del mundo y todavía no sé que me quieres decir. Me mandas señales y tonalidades de azul en ojos imposibles de descifrar. Azul marino casi oscuro. Azul marino casi tú. Lograré dar con la respuesta correcta. Tal vez, me falte tiempo. Tal vez, que mi mente se aferra a la absurda realidad: que estás hecho de otra pasta, de otro clima, de otra ola que no rompe en alta mar, de otras calles empedradas, de otro reguero de semáforos en ámbar. El frío se te enzarza por el alma. Dentro de ti no corre el viento pero tu marea salta sobre las rocas, esas pocas, grandes y pesadas que tienes por el pecho. Así, aleatoriamente. Así, sin tener remedio. Hay maleza perenne pero la tuya crece a destiempo, en invierno y en primavera, a primera y última hora en que nos vemos. Suerte que lo hacemos poco sino seriamos una astuta enredadera de disparates.

9902d8a6346019309ce2c2e867a4b812

Hoy he venido hasta aquí para verte, para mirar de arreglar un “te quiero” con agua salada. Que no te creas que será la mejor cura pero ¿qué vamos a saber los dos del perdón?
He venido, hasta este azul que me persigue como una manada hambrienta de pirañas, a besarte con muchas ganas. Con todas las palabras. Con cientos de motivos que dejé olvidados en casa. He venido sin billete de vuelta, colgada de nube en nube en forma de avión. He venido a mirar dentro del buzón de tu casa por si en algún rincón se haya la carta que sentencia nuestro adiós. Busqué, y te vi, y hasta un poco me maté, por no acordarme de respirar, ni de cerrar las branquias ni meterle agallas a vivir debajo del agua. No recordé como dudar de nada. Y nada. Nada. Sigue y nada. Resonó en mi cabeza.

Ya sé que siempre te digo que somos una mezcla rara. Una sustancia viva. Una carcajada sostenida. Somos algo que todavía está por inventar, por ver, por ilusionar. Somos lo que siempre hemos querido ser y lo que nunca más seremos. Dos triángulos invertidos. Dos ridículos niños. Dos moralejas sin final. Somos mucho cuando nos prestamos atención, y cada vez es más la falta que me haces, y cada vez es menos el espacio que te doy. Que si. Que son pocas cosas que pido a la vida pero siempre te pedí a ti.

Y nada. Nada. Nada. Sigue y nada.

Nada siempre y así. 

5864356a87104080b750693995451dbc


FOTOGRAFÍAS: PINTEREST.COM / TEXTO: INFINITY HOPE©
Anuncios

2 pensamientos en “Azul marino casi tú

¿Qué te ha parecido?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s